La alimentación en Semana Santa

La alimentación en Semana Santa

La alimentación en Semana Santa – En Semana Santa encontramos platos típicos de la época de Pascua así como un mayor consumo de pescados y mariscos. A continuación algunas recomendaciones para que estos días se disfruten, sin ver las consecuencias en el peso, días después.

La alimentacion en Semana Santa

La alimentación en Semana Santa y el consumo del pescado

En esta época de cuaresma y semana santa, las personas evitan el consumo de carnes rojas y sus derivados, basando la alimentación principalmente en atún, pescado blanco y sardinas. Son alimentos nutritivos, de fácil digestión y de rápida cocción. Además son fuente de proteína, vitaminas del complejo B, A,, D y E que actúan como antioxidantes, así como ácidos grasos omega – 3.

La alimentación en Semana Santa – El Omega 3 tiene la capacidad de ayudar a disminuir los niveles de colesterol sanguíneo y ayuda a disminuir los procesos inflamatorios en el cuerpo. Es importante aclarar, que los pescados y mariscos los pueden consumir personas con sobrepeso, diabetes e hipertensión. La alimentación de Semana Santa trae sus beneficios.

El atún y las sardinas, si son enlatadas, preferiblemente se deben consumir en agua para evitar el exceso de grasas. Se debe revisar el estado de las latas, pues debe estar libre de golpes y abolladuras, así como fecha de vencimiento vigente e idealmente de una marca conocida.

La alimentación en Semana Santa que tener en cuenta al comprar pescado

La alimentación en Semana Santa – Si el pescado se compra fresco, es importante evaluar el estado del pescado antes de comprarlo:

• Olor a mar
• Ojos deben estar húmedos y con brillo
• Escamas no se debe desprender fácilmente
• Piel brillante y húmeda
• La carne debe ser firme y resistente a la presión de los dedos
• El vientre no debe estar abultado
• Las agallas son de color rojo suave a rojo intenso

La alimentación en Semana Santa principales errores

Para nadie es un secreto que Semana Santa es una oportunidad en que muchas familias se reúnen, comparten e inclusive se van de paseo. Es cierto que es una época marcada de alimentos típicos, pero se deben consumir con moderación.

Comer más cantidad de lo usual.

Lo que difiere Semana Santa del resto del año, son los alimentos típicos de la época. Este error produce cambios significativos en el peso y afecta el proceso de retomar un estilo de vida saludable una vez que terminan las actividades sociales; esto porque el estómago se acostumbra a cierto volumen de comida y lo va a seguir exigiendo, hasta que se logre controlarlo, pero para entonces, se tiene que pasar por un proceso de restricciones y probablemente, hambre, no porque se le esté dando menos comida de lo que necesita, sino porque durante la semana se le dio más.

No realizar cinco porciones de comida.

La alimentación en Semana Santa – En ocasiones las personas amanecen con acidez producto de la gran comida que realizaron la noche anterior y debido a esto, cometen el error de no realizar las cinco porciones de comida recomendados al día. Esto solamente aumentará la secreción gástrica y empeorará los síntomas.

Además, son días de vacaciones donde usualmente la hora de despertarse es más tarde y el desayuno también. Automáticamente se corren los tiempos de comida, generando más volumen en las principales comidas y mayor “picoteo” durante el día, porque no existe un orden.

Confundir hambre por ansiedad.

En estas fechas se come con los ojos y no con el estómago. Se debe aprender a identificar cuando realmente siente hambre y cuando no, para evitar comer de más.

No realizar ejercicio.

La alimentación en Semana Santa – Al sentirse de vacaciones, las personas se olvidan de su deporte favorito. El metabolismo, los músculos y la adecuada oxigenación no descansan, siguen funcionando día a día por lo que debemos darle lo que necesitan.

Consumir alcohol en exceso.

Muchas personas aprovechan la semana para darse sus gustitos, entre estos la cerveza o los cocteles por ejemplo. Recuerden que son bebidas con alto contenido energético de grasa y azúcares que el cuerpo no utilizará, sino más bien las almacenará en forma de grasa.

No hidratarse correctamente.

La alimentación en Semana Santa – Una correcta hidratación permitirá controlar el hambre y los antojos, además que las temperaturas, especialmente si van para la playa, son mayores y el cuerpo necesitará mayor reposición de líquidos.

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